2. El Videojuego contamina las Artes

La influencia cultural del videojuego es tal, que artistas plásticos “clásicos” han optado por introducir en sus obras gráficas, escultóricas o literarias grandes referencias a los videojuegos.

 

Ilustración 2: Arte de la exposición "Talk to Me" MoMA (New York). Foto en Flickr de Mentat Kibernes (Creative Commons)


Los videojuegos han creado toda una serie de cosmogonía visual en la que elementos que antes no existían en nuestra historia ahora son elementos cotidianos de nuestra vida. Por ejemplo, sin conocer los grandes cajones de las máquinas recreativas de videojuegos, sería imposible reconocer el porqué de la obra de Rita McBride en Machines (2000). Héctor Ruiz García desde Cuba lleva una peculiar campaña de re-mitificación de la figura del líder, en donde el fontanero de clase media Mario (de Nintendo) compite con los emblemas de la Revolución Cubana. Cuba, un país en donde, pese a que no se venden oficialmente cartuchos de videojuegos, “el videojuego se ha infiltrado desde hace años y se ha incorporado a la cultura del pueblo”- según palabras del propio Ruiz García.

 

Ilustración 3: "Encuentro Oficial". José Martí y Super Mario en una obra de Héctor Ruiz García. Camagüey, Cuba (2011). *Con el permiso del autor.

Otras influencias del videojuego han sido tan extensas (aunando música, escultura, gráfica, etc.) y a la vez tan específicas que han recibido su propio nombre. Es el caso del 8-bit o Pixel Art que, basados en la estética y sonidos únicos y genuinos producidos por las primeras videoconsolas, generan nuevas producciones de corte artístico.

 

 

También es muy famosa una corriente de producciones audiovisuales basadas en videojuegos llamada Machinima. Consiste en crear películas o cortometrajes utilizando videojuegos (o motores de videojuego) comerciales y programas de edición y postproducción. Quizá uno de los más famosos sea Red versus Blue (de Rooster Teeth), basado en la clásica saga de Bungie-Microsoft, Halo.

 

 

También es muy conocido “1K Project” de BlackShark, cuya elegancia podría compararse con las fusiones de cuerpos de Francis Bacon o H.R. Giger. Experiencias estéticas difíciles de comprender fuera de la cultura gamer.

 

La vertiente crítica está bien presente en algunos artistas que recrean la estética de los videojuegos para plantear cuestiones de candente actualidad, como "Estrecho Adventure" (1996) del granadino Valeriano López, obra pionera en el arte digital  andaluz. En este caso se toma como punto de partida la situación de la inmigración procedente de las costas norteafricanas.