2.1. Unas temperaturas suaves y constantes
El dominio del clima oceánico se caracteriza por unas temperaturas que en general son bastante suaves durante todo el año. La proximidad a la gran masa de agua del océano Atlántico provoca que la influencia del mismo impida tanto un calor muy elevado, como un frío muy intenso. De ahí que la oscilación térmica en las zonas que poseen este clima sea muy pequeña, comparativamente hablando con el resto de los climas de España.
Unas temperaturas suaves
El dominio del clima oceánico se caracteriza por unas temperaturas que en general son bastante suaves durante todo el año. La proximidad a la gran masa de agua del océano Atlántico provoca que la influencia del mismo impida tanto un calor muy elevado, como un frío muy intenso. De ahí que la oscilación térmica en las zonas que poseen este clima sea muy pequeña, comparativamente hablando con el resto de los climas de España.
La temperatura media de estas regiones suele rondar los 12 o 13 grados. Es raro que los meses de verano superen los 20 grados, mientras que en invierno no suele ser habitual que el termómetro marque menos de seis o siete grados, sobre todo en las zonas costeras. En los lugares situados más al interior estos valores pueden ascender ligeramente, pero si algo caracteriza a las zonas de clima oceánico es que normalmente este se suele dar en las costas próximas al mar.
Existen algunas excepciones a las características antes mencionadas, como sucede en algunas zonas del interior de Galicia, como el caso de Orense, donde en algunos meses de verano se han llegado a alcanzar temperaturas máximas en torno a los 46 grados, pero son olas de calor poco frecuentes siendo lo normal unas temperaturas que no son tan extremas.
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| En Orense se pueden alcanzar en algunos veranos temperaturas cercanas a los 46 grados. Publicado por Víctor Hermida en Flickr con licencia CC. |
Pre-conocimiento
El viento del Cantábrico y sus devastadores efectos.
La cornisa Cantábrica se caracteriza por la presencia de fuertes vientos a los que, en determinados lugares, se les denomina galernas. Estos vendavales han sido los causantes de numerosos accidentes marinos en los barcos que navegan por sus costas. Pero no solo sus efectos se han dejado sentir sobre los navegantes, también en ocasiones las fuertes ráfagas de viento han tenido consecuencias catastróficas para las poblaciones próximas al mar Cantábrico.
El 15 de febrero de 1941 tuvo lugar uno de estos trágicos acontecimientos. Ese día los vientos alcanzaron velocidades de hasta 140 kilómetros por hora en la zona de Santander. La mala fortuna quiso que aquella misma noche se declarara un gran incendio en el centro histórico de esta ciudad. La fuerza del viento hizo que las llamas se propagaran a una gran velocidad, y todos los intentos por parte de los bomberos de atajar el fuego se hicieron imposibles. Se requirió la ayuda de bomberos procedentes de numerosas ciudades españolas, pero aún así, las llamas avanzaron de forma imparable durante más de tres días calcinando a buena parte de la ciudad antigua.
Al amainar ligeramente el viento y con la colaboración de miles de bomberos venidos de muchas partes de España, pudo comenzar a extinguirse el fuego. Sin embargo, su fuerza destructiva fue tal que el incendio no se pudo dar totalmente por apagado hasta más de dos semanas después de haber comenzado.
En ese plazo de tiempo, 14 hectáreas de espacio edificado habían sido consumidas por el fuego. Prácticamente todo el Santander de época medieval y del siglo XVI había desaparecido pasto de las llamas. En esa inmensa hoguera ardieron más de 400 casas, aunque afortunadamente los daños personales fueron muy escasos, pues por fortuna solo murió una persona.
El viento del Cantábrico desempeñó un papel decisivo tanto en el desencadenamiento de la catástrofe, como en el posterior fin de esta.
Para saber más
La galerna es un viento súbito que en muy poco tiempo convierte un cálido y tranquilo día en un tiempo frío y ventoso. ¿Por qué tiene lugar este fenómeno? Puede deberse a varias causas, a la entrada de un frente lo que puede ocurrir en cualquier época del año y afecta primero al litoral y posteriormente al interior. Pero hay otra galerna típica del verano que afecta solo a la costa y es propia de estos meses cuando tras días de mucho calor tiene lugar una situación de bajas presiones que en un momento dado es sustituido rápidamente por otro marítimo frío de componente noroeste. En menos de una hora los vientos pueden alcanzar grandes velocidades produciéndose olas de gran tamaño y fuerza muy temidas por los pescadores del cantábrico.
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| Ilustración que muestra los efectos de la galerna cantábrica sobre el puerto de Bermeo Ilustración de Etor-Gostoa en Wikipedia. Licencia CC |

