2. Realidad y apariencia.
Importante
La pregunta por lo verdaderamente real ocupa a la filosofía desde sus comienzos. Una de las cuestiones clave en este sentido es la diferencia ya establecida desde la filosofía en sus orígenes entre lo real y lo aparente, entre las cosas tal como se nos presentan a los sentidos y lo que estas son verdaderamente. Esta dicotomía entre lo real y lo aparente es el núcleo de la reflexión filosófica de autores griegos como los presocráticos, Sócrates, Platón, Aristóteles o los estoicos.
Al comienzo de la filosofía, los presocráticos racionalizaron una realidad que se presenta ante nuestros ojos como distinta y cambiante, postulando un principio común constitutivo de todo cuanto existe. Para unos dicho principio habría de ser un solo elemento, para otros una pluralidad de elementos en combinación. En todo caso, sería un principio unificador postulado racionalmente, que serviría para dotar de coherencia y ajustar a leyes comunes una realidad que en su apariencia se nos presenta como dispar y contingente. Dicho principio sería el origen de todos los seres, aquello que los constituye y la causa de su propia existencia.
Para saber más
Un filósofo que lleva al extremo la diferencia entre lo real y lo aparente es Parménides. Para este autor griego, tanto la multiplicidad de los seres como el devenir serían puramente ilusorios. Un análisis racional del ser conduce a la negación del no ser y, con ello, la imposibilidad de concebir racionalmente el nacimiento y la muerte, el cambio, o la multiplicidad de los seres. Todo lo real sería único: una esfera compacta indivisible, eterna e inmutable.
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Zenón: Aquiles y la tortuga Imagen de Calvinus en Wikipedia. Licencia CC |
La negación de la apariencia llevada al extremo conduce a argumentos como los desarrollados en la propia escuela de Parménides, la escuela eleática, que pretenden demostrar la imposibilidad del movimiento. Así, Zenón de Elea elabora "paradojas" como la de "Aquiles y la tortuga" o la "paradoja de la flecha caminante". Aunque Aquiles se desplace más rápido que la tortuga, nunca la alcanzará, ya que una vez llegado al punto en el que esta se encuentra, la tortuga habrá recorrido alguna distancia, por escasa que sea, y así sucesivamente. La fecha nuca llegará a su diana porque se encuentra en un reposo permanente: siendo que en un tiempo suficientemente pequeño la flecha no está propiamente en movimiento, y siento el tiempo divisible hasta el infinito, nunca logrará estar realmente en movimiento.
A pesar de que los planteamientos eleáticos chocaban con la evidencia de los sentidos, que parecen mostrar de forma fehaciente la realidad de hechos como la pluralidad o el movimiento, una vez expuestas las dificultades inherentes al concepto de cambio o pluralidad, los filósofos siguientes habrían de articular explicaciones que desterraran conceptos irracionales como los que sugieren el tránsito del no ser al ser o del ser al no ser.
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Retroalimentación
Falso
La primera frase es correcta, pero no el juicio a favor de los sentidos en el caso de autores como Parménides, sino justo lo contrario. Para este autor, lo que resulta evidente es el juicio de la razón y lo ilusorio la información que sobre la realidad nos brindan los sentidos.
